Nos levantamos como ayer y a la misma
hora más o menos, sobre las 9, estábamos
cogiendo el bus, en esta ocasión dirección a Marsaxlokk, el mejor bus es el 85,
también sirve el 81, pero da más vuelta; llegamos en poco más de media hora.
A esas horas MARSAXLOKK estaba muy tranquilo, apenas habían ni turistas ni
lugareños por las calles; el significado de Marsaxlokk viene de la palabra
árabe “marsa” que significa puerto, y de la maltesa “xiokk” que significa
viento del sur. Paseamos por el puerto, aquí se pueden ver muchas de las
típicas embarcaciones de malta, LUZZU, que se caracteriza por su colorido y por
el ojo de Osiris pintado en la proa, que según la tradición alejaba la mala suerte.
En menos de una hora dimos por
finalizada la visita, y tocaba de nuevo esperar el bus, y además había que hacer
trasbordo para llegar a Hagar Qim, cogimos el 119 hasta el Aeropuerto, hay que
estar atentos a los horarios porque la frecuencia es de una hora, el viaje
sería algo más de media hora; en el Aeropuerto los horarios de los buses
funcionaron estupendamente porque en un par de minutos apareció el 201, que
también tiene una frecuencia de una hora, y en menos de media hora llegamos por
fin a Hagar Qim; perfectos los horarios, porque si el enlace no va bien, la
hora en llegar se convierte en dos.
Los yacimientos arqueológicos de HAGAR QIM descubiertos en el siglo XIX,
están datados entre 3.600-3.200 antes de
Cristo, y son de los más antiguos del mundo. Primero se accede al museo que va
explicando el origen y los hipotéticos usos de estos espacios, y después se
visita primero el templo de Hagar Qim y luego un poco más abajo el templo de Manjdra;
ambos están en su emplazamiento original. Cogimos un audio guía por 1 €, merece
mucho la pena. Horario: 9 a 17. Precio 10 €.
La siguiente parada del día fue Grotto,
y lo mejor es ir dando un paseo como hicimos nosotros, por el sendero asfaltado
que va junto a la carretera, un tranquilo paseo de unos 20 minutos.
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Desde el paseo junto la carretera, se divisa Grotto |
Al llegar ya eran las dos, así que fuimos
directos a comer, preguntamos en un par y no había sitio, así que buscamos algo
rápido, una pizza que compartimos (porque vimos que eran gigantes), un par de
refrescos, unas patatas fritas y un
helado, 15’70 €, un sitio normalito pero bien, y su precio también.
Luego dimos una vueltecilla, pero no
salían las barquitas porque el mar estaba algo movido, aunque tampoco era una
exageración, pero suficiente para que no salieran las barquitas; eso sí, la
hubiéramos pillado por los pelos, porque finalizaban a las 3’30 en invierno, en
temporada de verano algo más, pero tampoco mucho. Una pena llegar hasta allí y
quedarte sin el paseo.
Tras esta pequeña contrariedad, allí
ya no había más que hacer, así que con paciencia fuimos subiendo la enorme cuesta
que llega hasta la carretera, se hace eterna; llegamos Panorama, y desde allí
divisamos la BLUE GROTTO (That il-Hnejja) desde las
alturas, una pena no poder apreciar esos colores tan azules de cerca; a esas
horas de la tarde pilla algo de contraluz, pero aún pudimos verla y hacer
algunas fotos.
Y ya decidimos volver hacia La
Valeta, sólo pasa por allí el bus 74, y este también tiene una frecuencia de
una hora; la espera se hizo algo pesada porque hacía mucho viento, el trayecto
duró unos 45 minutos, pero por lo menos fuimos sentados, en la siguiente parada
que es la de Hagar Qim se llenó y la gente ya tuvo que ir de pie; fue un acierto ir primero a Hagar Qim y así la vuelta desde Blue Grotto.
Al llegar a La Valeta, hacía aun aire
helado, aunque tampoco se sí más helado que el aire acondicionado del bus. Había mucha gente, pues era sábado y la fiesta de
Carnavales continuaba, la calle principal, Republic Street, estaba invadida por
las carrozas.
Fuimos a casa a dejar la mochila y volvimos
como ayer, a Il Kapitali a tomar algo calentito para reponer
un poco las fuerzas, el día había resultado un poco pesado, entre tanto bus,
los trayectos largos, el bajonazo de quedarnos sin barquito, y el viento
mientras esperábamos el bus, había hecho que a esas horas yo estuviera
cansadilla.
Luego ya un poco mejor, a pesar de que
el viento continuaba, dimos un corto paseo viendo las carrozas y luego nos
decidimos por tomar una cerveza antes de cenar, el sitio era un bar-pub llamado
Rocks, y cono tenían unos platters
con una pinta genial, decidimos quedarnos allí a cenar, nos pedimos el italiano
para compartir, por supuesto con eso ya cenamos; el platter junto con un par de
cervezas cada uno costó 29 €.
Cuando acabamos de cenar paseamos un
poco de nuevo viendo el ambiente, a diferencia de otros días, se oían charangas,
pero como seguía haciendo mucho viento y frío, volvimos a casa.
Una vez en nuestra casita, la rutina
de todos los días, un poco de internet, una serie en la tablet y a dormir.
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